COLÁGENO Y PREVENCIÓN DE LA ARTROSIS Y OSTEOPOROSIS


El colágeno es un nutriente importantísimo cuando buscamos la prevención o tratamiento de problemas osteoarticulares como la artrosis y osteoporosis. 


¿Por qué es tan importante el colágeno?

La mayoría de las personas conocemos el colágeno por las cremas y tratamientos de belleza, pero tal vez no somos conscientes de que el colágeno es la proteína más abundante de nuestro cuerpo y la que aporta estructura y elasticidad a sus tejidos. Así, el colágeno es el componente básico de los huesos, cartílagos (incluidos los que protegen las articulaciones), discos intervertebrales, ligamentos, tendones, de las membranas que envuelven y protegen las fibras musculares, los haces de dichas fibras, así como los músculos. También de la piel, cuero cabelludo, encías, dentina, paredes de los vasos sanguíneos, de la córnea ocular y del tejido conectivo que protege nuestros órganos vitales.
Con el paso de los años, el colágeno se degrada y aparecen el dolor articular, la pérdida de densidad ósea y las arrugas de la piel. Después, surgen las enfermedades reumáticas relacionadas: la artrosis y la osteoporosis.

Artrosis y osteoporosis

La artrosis consiste en una degradación del cartílago que protege los huesos de la articulación. Esta degradación va avanzando hasta la completa destrucción del cartílago y, finalmente, hasta el desgaste de estos huesos, lo que suele ir acompañado de un intenso dolor. La artrosis es una enfermedad asociada al proceso de envejecimiento. Su incidencia aumenta con la edad, de tal manera que a partir de los 70 años una de cada tres personas presenta artrosis más o menos avanzada.

Pero esta enfermedad reumática puede originarse también por haber sometido la articulación a un fuerte desgaste, bien sea por el sobresfuerzo ocasionado por la práctica intensa del deporte o la musculación (los deportistas suelen presentar los primeros síntomas de artrosis desde muy jóvenes), por algún traumatismo, en el ejercicio de alguna profesión que exija cargar pesos o mantener una postura forzada (taxistas, camioneros, chóferes, personas que trabajan muchas horas frente al ordenador o en pie...) o debido al sobrepeso.

La osteoporosis es otra enfermedad reumática asociada al envejecimiento, que consiste en la pérdida de densidad de los huesos, de tal manera que se fragilizan y acaban rompiéndose con gran facilidad. Aunque esta enfermedad afecta a ambos sexos, su incidencia es mucho mayor en la mujer que en el hombre, debido a la disminución de los niveles hormonales que se producen durante la menopausia.

Durante muchos años se ha asociado la osteoporosis a la pérdida de las sales cálcicas del hueso (hidroxiapatito o fosfato tricálcico), pero recientemente los científicos se han percatado de que esta pérdida de calcio muchas veces no está relacionada con la ingesta de sales cálcicas, sino con la falta de una matriz colágena en condiciones donde pueda sujetarse el calcio ingerido. En resumen, la osteoporosis está tanto o más relacionada con la degradación del colágeno óseo que con un déficit de sales cálcicas en la dieta.

Fuentes naturales de colágeno

Para paliar estos procesos de envejecimiento y degradación del colágeno propio, esta proteína debería formar parte de nuestra alimentación. Sin embargo, la dieta actual suele ser pobre en este nutriente. El colágeno es una proteína de origen exclusivamente animal, que podemos obtener comiendo carne y elaborados cárnicos, especialmente aquellos que presentan un mayor contenido en tendones y ligamentos, comúnmente llamados nervios.

También puede obtenerse del pescado, aunque su contenido se concentra en la piel y en las espinas. Las gelatinas que se utilizan en la elaboración de flanes y postres, los caldos de carne o pescado, así como algunos platos de la comida tradicional a base de cartílagos, constituyen también un importante aporte de colágeno.

Las razones del bajo contenido en colágeno de nuestra dieta son diversas, aunque quizás la más importante sea la tendencia a una alimentación cada vez más vegetariana. Por otra parte, el colágeno es una molécula larga y compleja, lo que hace que muchos de los alimentos que lo contienen sean difíciles de digerir y produzcan flatulencia. Otros, como los caldos de carne o pescado, o los platos tradicionales, requieren tiempos largos de elaboración.

Muchos de los alimentos que contienen colágeno, presentan contenidos elevados en grasa (embutidos) o en azúcares (postres con gelatina) Además, el colágeno de los alimentos que no han sido sometidos a una intensa cocción, es asimilado por nuestro organismo solo en un pequeño porcentaje.

Dosis diaria de Colágeno

Para disfrutar de sus beneficios, basta con incorporar diariamente 10 g. de Colágeno (una cucharada sopera llena) a alguno de los alimentos líquidos que ingerimos habitualmente. Aunque el Colágeno presenta un sabor bastante neutro, se recomienda tomarlo disuelto en sopas, caldos, consomés o infusiones. Por tratarse de un alimento que no presenta efectos secundarios adversos, un Colágeno natural puede tomarse indefinidamente a la dosis recomendada.

Sus beneficios de salud, en especial la reducción del dolor articular, pueden apreciarse transcurridos de 1 a 3 meses de tomarlo diariamente a la dosis recomendada. Estos beneficios han sido comprobados mediante rigurosos estudios científicos y clínicos.

Fuente: En buenas manos

También os recomiendo este estupendo libro de Ana María Lajusticia. 
 

Sed felices!!


3 comentarios:

  1. madre mía que bien explicado todo! yo tengo ya artrosis y tengo 48 años,tendré que cuidarme para el futuro,así que muy interesante tu entrada-....besitos

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  2. Qué interesante Many y qué bien explicado está todo!!
    Un beso y feliz lunes

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  3. Una entrada muy curiosa, nos cuidaremos. saludos. :-))
    cocinando con cintro.

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